El mayor regalo que una persona posee es el don de la vida y, por consiguiente,  la salud; sin la salud no podemos gozar de estar vivos.

Cuando un ser querido se va el dolor es inmenso, sin embargo, podemos minimizar esta tragedia sabiendo que parte de él o ella  se queda, si no con nosotros, si en otro ser humano, proporcionando a las personas una esperanza de vida.

El donar nos hace poder culminar el acto de supremo amor, el darse por el prójimo. Es a través de él que nuestro ser querido hará fecundada la esperanza de un mañana mejor, para otros seres que no puedan gozar plenamente del don de la vida por no tener salud.

El donar hace que la muerte cobre un sentido positivo y que nosotros seamos partícipes  de una esperanza de vida, en donde quizás ya no la hay. Se es más feliz dando que recibiendo, que mayor merito que dar parte de uno mismo o de ser querido para dar vida a un semejante. La vida es un dar y recibir, todo aquel que da con desprendimiento, alegría y amor, recibirá el ciento por uno.

La decisión de donar se convierte en un tema muy personal ya que viene de una conciencia solidaria. ¿Alguna vez has hecho realmente conciencia de lo increíble que es el cuerpo humano? ¡Yo sí! ¿Sabes la razón?

Muy sencillo, planteemos una situación, si mueres por X o Y circunstancia,  al donar un órgano o tejido, éste tiene VIDA! Tus órganos y tejidos responden perfectamente bien cuando es donado a un enfermo que es compatible.

¿No te parece interesante?   ¡VIDA después de la VIDA!… prácticamente sigues vivo…   Si todos tomáramos la decisión de donar, habría más estrellitas de esperanza en el cielo para muchos seres queridos. Piénsalo, analízalo y discútelo con tú familia.  Y recuerda que es mejor dar que recibir…