Héctor Fión es otro sobreviviente de la insuficiencia renal. Su lucha ha sido ardua, pero altamente recompensada. Diagnosticado con diabetes en la adolescencia, Héctor enfrentó muchas dificultades para aceptar su enfermedad. A mediados de sus veintes, recibió un diagnóstico de insuficiencia renal que revolucionó su perspectiva de vida. Tras tres rechazos y casi cuatro años de medicamentos, recibió su trasplante exitosamente en el IGSS, con un riñón donado por su hermano. Poco después, para garantizar su salud integral, Héctor se sometió a un trasplante de páncreas en el New York Presbyterian Hospital. El trasplante requirió miles de dólares que Héctor reunió con la ayuda y solidaridad de varios amigos, familiares, compañeros y bienhechores. Hoy, Héctor es un exitoso empresario. Nos comparte aquí su experiencia.

Escalando: ¿Cómo cambió tu vida cuando recibiste el diagnóstico?       

Héctor Fión: Al principio, me costó aceptarlo. Sin embargo, a medida que iba tratando la enfermedad, mi fe se fortaleció. Puse todo en las manos de Dios y me comprometí con luchar y cuidar de mí salud. También creció mi admiración por mi padre, quien murió a causa de una grave enfermedad, pero nunca se dejó abatir por los males para seguir siendo un hombre íntegro y feliz.

E:  ¿Cómo lo tomaron tus amigos?

HF: En todo momento, su apoyo fue incondicional y total. Cuando necesitaba dinero para los tratamientos, ellos se reunieron como equipo para realizar conciertos, ventas y todo tipo de actividades para reunir los fondos. Me siento muy agradecido con ellos.

E: ¿Qué dijo tu familia?

HF: Al principio siempre hay dudas. Nadie sabía qué hacer y cómo proceder para curarme. Estuvieron tristes, en parte por la memoria de la muerte de mi padre. Sin embargo, estos sentimientos fortalecieron nuestra fe para seguir buscando mi salud. Su confianza y apoyo me ayudaron a sobrevivir.

E: ¿Cómo te cuidas actualmente?

HF: Después del trasplante, mi energía y resistencia incrementaron como nunca antes. Para mantenerme, hago mucho deporte. Me alimento sana y equilibradamente, y claro, tomo todos mis medicamentos con exactitud.

E: ¿Has conocido a otros trasplantados? ¿Cómo ha sido su relación contigo?

HF: Sí, conocí a una niña y un niño que tuvieron sus trasplantes. Les ayudé a obtener medicamentos para su cuidado. Me entristecí mucho cuando esta niña murió, pues era evidente que se trataba de negligencia médica. Sin embargo, el niño está muy sano y feliz, y aún me mantengo en contacto con su padre. Estos niños me motivan a buscar nuevas formas de apoyar a los enfermos renales.

E: ¿Cuál ha sido tu reto más grande?

HF: Esta enfermedad fue una lucha constante que me costó aceptar, pero con la cual me comprometí por completo. Fue difícil reunir el dinero para lograr el trasplante de páncreas, pero ese esfuerzo no se compara a la desesperación por mantenerme vivo en condiciones de salud muy desfavorables.

E: ¿Qué quieres hacer en el futuro?

HF: Quiero desempeñarme como un empresario exitoso y director de mi propia fundación en pro de aquellos que sufren esta enfermedad.

E: ¿Qué te gusta hacer con tu tiempo libre?

HF: Siempre me ha gustado el deporte, especialmente el tenis. También disfruto de los viajes, pero mi mejor satisfacción viene de ayudar a otros.

E: Háblanos de un sueño que tengas.

HF: Quiero crear una fundación para asistir a personas en necesidad de trasplantes junto con potenciales donadores y centros médicos accesibles. Desearía que este tipo de iniciativas fueran más comunes, para educar a las personas en la cultura de donación de órganos y acabar con el mercado negro que amenaza la salud e integridad de otros. Tengo también el deseo de competir en los World Transplant Games de 2015, en Argentina. Sin embargo, diría que mi más cercano sueño es convertirme en padre.