Se podría pensar que una persona con un riñón o un corazón trasplantado debería estar abocada a una vida sedentaria, pero nada más lejos de la realidad. El Club de Deporte de Trasplantados de Cataluña promueve que las personas con un nuevo órgano realicen actividad física, ejercicio y que compitan en pruebas tanto nacionales como internacionales.

La actividad física reporta grandes beneficios para estos pacientes, transplantados, pues “se ven favorecidos en dos niveles: el físico y el emocional. En el primero, con sólo realizar deporte durante seis meses el paciente se encuentra mejor, las analíticas van más ajustadas y después hay un factor psicológico importante, ya que su encuentran mucho más a gusto”, destaca Pau Soler secretario del club y jefe del equipo español durante los últimos campeonatos europeos de trasplante, celebrados en Budapest. También socialmente mejora su comportamiento, ya que los entrenamientos y las competiciones son un punto de intercambio de experiencias entre diferentes trasplantados.

Pero no se quedan ahí las bondades del ejercicio. “La medicación inmunosupresora que reciben los trasplantados comporta altos niveles de lípidos, de colesterol y de triglicéridos, alteraciones de glicemia que pueden ir acompañadas de problemas musculares u óseos que el deporte puede prevenir”, afirma Vicent Torredroso, médico adjunto de la Unidad de Trasplante Renal del Hospital Clínico de Barcelona.

El equipo catalán está formado por trasplantados de riñón, hígado, pulmón y páncreas. Dentro del grupo existen dos clases de deportistas: “Los que hacían ejercicio antes de necesitar el trasplante, y otros que no realizan competiciones, pero que se benefician de prácticas físicas como correr, caminar o andar”, dice Soler, que piensa que “hay que buscar la responsabilidad del paciente en su tratamiento. No debe delegar la responsabilidad del trasplante en manos del médico o de los fármacos, sino que hay un campo muy importante que es de su incumbencia, como la nutrición o el deporte”.

Control

Cuando un trasplantado inicia su práctica deportiva tras la operación, debe estar controlado por un médico del deporte o por entrenadores especializados. “Es importante que todos los pacientes, pero sobre todo los mayores de 40 años, pasen por una prueba de esfuerzo para conocer cuál es su estado físico”.

Existe una rutina fundamental antes de empezar la práctica deportiva: estiramientos, calentamientos…, que evita lesiones. “Una vez que el paciente conoce las pequeñas normas de control puede ir independizándose poco a poco y entrenar por su cuenta, aunque siempre asesorado por un entrenador que proponga los objetivos y la progresión”.

Ejercicio distinto

Pese a que no existen grandes diferencias entre trasplantados de diferentes órganos, sí hay algunos factores que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, a los atletas que estrenan un nuevo corazón les recomiendan vivamente el deporte para fomentar el bombeo; sin embargo, en los trasplantados de riñón no se requiere altas intensidades en el ejercicio. Por su parte, los que han recibido un hígado padecen más afecciones musculares y tienen una rehabilitación más difícil ya que han permanecido en cama más tiempo.

Después de una experiencia de 35 años en trasplantes, los objetivos con estos pacientes se han ampliado. “Desde siempre el principal problema ha sido evitar el rechazo. Los inmunosupresores han conseguido tasas bajísimas, del 5 al 10 por ciento. Ahora es el momento de buscar otros objetivos como evitar el rechazo crónico, los efectos cardiovasculares negativos de la inmunosupresión y ofrecer mayor bienestar”.